Esta semana terminamos con la serie de artículos dedicados a los mitos de Linux, hasta que surjan nuevos “bulos” que haya que rebatir. El último mito es el de que “Linux es gratis”, más una confusión que una afirmación dirigida por la competencia.
Debido a la afiliación de Linus Torvalds a los ideales de la Free Software Foundation, la distribución de Linux se rige por los términos de la Licencia Pública General o GPL, la cual persigue la creación y mantenimiento de un nuevo canal de distribución de software, alejado de las manos de las grandes corporaciones y de las reglas mercantilistas draconianas que impiden la libre circulación de ideas entre los desarrolladores. De este modo, cualquier persona puede tener acceso al software de manera totalmente libre, siempre y cuando se reconozca la autoría original del software y que se respeten los derechos de propiedad intelectual de los autores, entre otras cosas.
Ya que la FSF es norteamericana de nacimiento, la GPL está redactada en inglés, lo que dió lugar a una ambigüedad imprevista e indeseada por sus autores, proveniente de la traducción del término “free” a otros idiomas. Concretamente, esta palabra se traduce al español como “libre”, que es la filosofía de la GPL, pero también como “gratis”, algo que está cerca de la primera acepción, pero que no la sustituye en absoluto.
La GPL permite que cualquier usuario pueda descargarse sin cargo alguno una distribución Linux desde Internet o que pueda copiarse un CD con software GPL sin cometer un delito de piratería informática, ya que esto es lo que la GPL especifica precisamente. Sin embargo, esto no implica que la obtención de Linux (o cualquier otro software GPL) sea completamente gratis. De hecho, la única mención que se hace en la GPL a costes es referente al hecho de que nadie puede cobrar por el software en sí, que sí es gratis. Por ello, es completamente lícito (y lógico) que alguien que recopile una distribución Linux, la queme en CDs, redacte unos manuales y ofrezca un soporte técnico, quiera cobrar por su trabajo. Si se comparan los costes de una distribución Linux cualquiera con los precios de software equivalente para Windows, se aprecia inmediatamente el efecto que tiene la “libre distribución” descrita por la GPL.
En definitiva, Linux como paquete de software es gratis, pero no lo son por definición los servicios construidos alrededor suyo: distribuciones, software comercial, soporte, formación, consultoría, etc., a menos que se especifique de forma explícita, tal y como ocurre con el propio Linux. Como ejemplo final, es destacable que en una distribución tan popular como SuSE existen CDs que son copiables legalmente (ya que sólo incluyen software GPL, que además está dispoble en el servidor FTP de la empresa alemana) y otros que no lo son al incluir software comercial. Mucho cuidado con esto, ya que podemos estar cometiendo un delito sin saberlo, y esto no nos exime de nuestra responsabilidad.
Linux es, por tanto, de “libre distribución”, pero no necesariamente “gratis”. Hasta la semana que viene.
Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 14 (2ª época) el 5 de diciembre de 2001.