La Administración Pública empieza a descubrir Linux

Como nuestros suscriptores habrán notado, la semana pasada no hubo la periódica entrega de este Boletín de Noticias Linux. El motivo es bien sencillo: en Sevilla, nuestra ciudad, se celebró la conocida Feria de Abril, en la cual los sevillanos recibimos la Primavera como se merece y se suceden los días de fiesta y los encuentros con los amigos. Por ello, decidimos que el Boletin se tomara también un descanso semanal.

Y ya que hemos abierto este Boletín con un apunte social, aprovechamos esta editorial para analizar el impacto que está teniendo Linux en la sociedad actual. Cualquier iniciado en el mundillo opinaría rápidamente que Linux no es un gran conocido fuera de su ámbito de origen, la comunidad docente y la investigación. Sin embargo, este hecho está ya cambiando, no sólo por lo que hemos expresado en anteriores editoriales, sino también por importantes noticias producidas en las últimas semanas, una de las cuales está recogida en este Boletín.

Todas tienen un tema en común: la adopción de Linux por parte de la Administración Pública. Un buen apoyo institucional es el espaldarazo que Linux necesita para salir definitivamente del “mundo subterráneo” (a pesar de los esfuerzos de empresas como Compaq, IBM o Red Hat) y erigirse como una alternativa válida en el mercado. Las noticias han sido muchas y variadas: desde el estudio encargado por ayuntamientos británicos para la eventual implantación de Linux en sus dependencias hasta la intención de la Administración peruana de publicar un concurso para la sustitución de los sistemas propietarios actuales por sistemas de libre distribución, pasando por la iniciativa de la Junta de Extremadura de desarrollar su propia distribución Linux como apoyo a sus programas educativos.

¿Qué implica todo esto? Simplemente que la sociedad tecnológica actual está tomando conciencia de lo que supone ponerse al abrigo de entornos propietarios en cuestiones de costes, tanto de implantación, como de mantenimiento y evolución, y que con la calidad que se recibe a cambio no cuadran las cuentas. Si encima resulta que existen alternativas “buenas, bonitas y baratas”, ¿por qué no cambiar a algo mejor? Al final, el mayor beneficiado será el ciudadano medio, que verá cómo sus impuestos se aprovechan aún mejor, cómo sus datos están más seguros y cómo se hace más efectiva (aunque sea un poquito) la burocracia innata a la Administración.

¿Terminará Microsoft haciendo su propio Linux para no quedarse “fuera de juego”? Hasta la semana que viene.


Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 28 (2ª época) el 22 de abril de 2002.

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