De forma periódica tiene lugar en el mercado Linux uno de esos momentos en los que parece que todo el mundo se pone de acuerdo para publicar algo y hacerlo disponible para el resto de la comunidad linuxera, haciendo que Linux avance y sea cada vez más importante. En estos días estamos asistiendo a una de tales ocasiones, con la publicación de nuevas versiones de populares distribuciones, como SuSE y Mandrake (a cuya revisión dedicaremos próximas editoriales), y de numerosas y conocidas aplicaciones de escritorio, como Twisted 0.17.4, Abiword 1.0 (noticia que recogemos en el presente Boletín), Mozilla \1.0 rc 1, Galeon 1.2.1, Opera 6.0 for Linux Beta 2, OpenOffice 641d (con el anuncio de la próxima salida de la esperadísima versión 1.0) o KDE 3.0.1 (para principios de Mayo), entre otros.
Lo que este movimiento viene a indicar es que Linux, y más concretamente su escritorio, no sólo están en constante evolución y mejora, sino que están más vivos que nunca. El porqué de la coincidencia en el tiempo no hay que achacarlo más que a eso, a una pura coincidencia, que se produce con frecuencia debido al constante movimiento del software libre.
Hay usuarios que no ven con buenos ojos esta contínua evolución, ya que tienen miedo al cambio y necesitan un entorno que ellos consideren inmutable (aunque no necesariamente estable) para poder trabajar a gusto. Se trata, no obstante, de los mismos usuarios que se lo pensaron mil veces en su momento antes de pasarse a Linux y que nunca estarán completamente a gusto con ningún sistema. De todas formas, nadie está obligado a avanzar y siempre se puede uno quedar con la versión que más nos guste.
Sin embargo, Linux necesita de esta evolución para alcanzar los mínimos niveles de calidad y servicios que todos (o a casi todos) los usuarios requieren y así aparecer como una alternativa válida en el mercado actual.
Ya lo dijo Darwin. Hasta la semana que viene.
Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 29 (2ª época) el 29 de abril de 2002.