Recientemente intercambiábamos opiniones sobre la implantación de nuestro sistema favorito en las empresas con otros colegas del sector. Cuando comentamos que Activa Sistemas funcionaba al 100% basándose en Linux, no pudimos evitar escuchar un murmullo lleno de esceptismo sobre esta afirmación (les aseguramos que es totalmente cierto). En ese momento, empezó un bombardeo de preguntas acerca de cómo habíamos conseguido implantar tal o cual servicio y que sí no habíamos tenido problemas al respecto. En lo que sí se mostraron de acuerdo es en que en una empresa como Activa Sistemas, con tal dedicación a Linux, no podía ocurrir otra cosa.
Esas mismas preguntas es la que cualquier usuario se hace cuando se plantea la posibilidad de empezar a utilizar Linux. Por ello, hemos creído interesante el compartir nuestra experiencia con el propósito de aclarar las dudas de aquellos que quieren trabajar exclusivamente con Linux.
Como comentamos en las editoriales dedicadas a los mitos sobre Linux, no existen pegas reales cuando se trata de implantar este sistema operativo y utilzarlo a pleno rendimiento. Ni escasez de aplicaciones, ni falta de soporte, ni incompatibilidades hardware… nada de eso. Bueno, para ser totalmente sinceros, sí que existe una: cuando hay que tratar con la Administración Pública. Desgraciadamente, la revolución del software libre aún no ha llegado a nuestros aparatos de gobiernos y aún tenemos que hacer nuestra declaración anual de impuestos o nuestra gestión de la Seguridad Social con software para Windows. Incluso, nos vemos obligados a llevar la contabilidad de la empresa con programas exclusivamente para este sistema.
Sin embargo, se han producido uan serie de hechos que inducen a pensar que la situación cambiará en breve. Por un lado, personalidades y grupos de usuarios en distintos países han iniciado contactos con sus gobiernos locales para mostrarles las bondades del software libre y animarles a que empicen a utilizarlo. Por otro lado, ya existen diversos (por no decir numerosos) proyectos para crear completas “suites” de gestión de empresa para Linux, de forma que se acabe con el agravio comparativo que sufrimos frente a Windows, aunque de momento nos conformamos con utilizar las existentes bajo Linux con la ayuda de Wine. Sólo hay que hacer una búsqueda en FreshMeat para comprobarlo.
Así que, como ya hemos afirmado en otras ocasiones, el que no utiliza Linux es porque no quiere. Hasta la semana que viene.
Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 38 (2ª época) el 2 de julio de 2002.