Con la presente editorial termina la serie dedicada en los últimos boletines a la seguridad en la navegación web. Aprovecharemos este capítulo final para reunir una serie de sugerencias sobre algunos aspectos que aún quedan por tratar, como la gestión de contraseñas, la confianza en los enlaces y los virus.
Es muy común cuando navegamos encontrarnos con páginas que nos piden que nos registremos para poder disfrutar de más y mejores posibilidades, lo que nos obliga a añadir un nuevo par usuario/contraseña a nuestra seguramente ya abultada agenda. En este caso viene muy a mano la capacidad de gestionar dicha agenda mediante el navegador, el cual recordará la información pertienente y la propondrá cada vez que visitemos dicha página. Sin embargo, no todos los navegadores realizan esa gestión de la misma forma, llegando incluso alguno a simular su comportamiento sin hacerlo realmente (cuidado con el “autocompletar” de Internet Explorer, que puede llegar a presentar en pantalla información sensible a la vista de cualquiera). Por ello, lo mejor es asegurarse de que el navegador implementa un mecanismo serio y fiable, en la medida de lo posible. Nuestra recomendación se centra de nuevo en navegadores como Mozilla/Netscape, Galeón o Konqueror.
Pero todo el trabajo no podemos dejárselo a nuestro sufrido navegador. El usuario es, en definitiva, el responsable final de su comportamiento en Internet y por ello debe andar con mil ojos para no ver su seguridad comprometida debido a una trivialidad. En este aspecto hay que destacar la aparición reciente de enlaces en determinadas páginas cuyo fin no es otro que el de hacer caer en alguna trampa, bien sea para conseguir información de mercado, obtener datos confidenciales, infectar nuestro equipo con un virus o incluso para obligarlo a llamar a un número de teléfono de coste elevado con su módem. Para combatir estas amenzas basta con utilizar el sentido común y no dejarse llevar por eslogans y promesas llamativas. La regla es bien sencilla: si no inspira confianza, no entres en la página. Siempre que vayamos a utilizar un servicio, debemos asegurarnos de quién es el que lo sirve, incluso si se trata de páginas seguras (SSL) hay que realizar las comprobaciones pertinentes (por ejemplo, ver quién emitió el certificado SSL).
Y ahora a disfrutar de Internet, con seguridad. Hasta la semana que viene.
Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 41 (2ª época) el 17 de septiembre de 2002.