En la última editorial antes de las vacaciones hablamos del “ad-ware” y del “spyware”, software que se instala sin permiso del usuario cuando navega por la Web. Esta semana queremos seguir ahondando en el tema de la seguridad en la navegación hablando de las famosas “cookies”.
Las “cookies” (o galletitas) son pequeños trozos de información que se guardan en el equipo del usuario cuando visita una página web. La información almacenada puede ser cualquier cosa, desde un par usuario/contraseña hasta información sobre nuestros gustos (basada en los anuncios en los que pinchamos). De este modo, es posible ofrecer numerosos servicios beneficiosos a los usuarios (como la personalización del sitio web), pero también es posible realizar un estudio de marketing exhaustivo sobre su trayectoria en Internet y bombardearlo a continuación con publicidad no deseada. Incluso podia darse el caso de que alguién malintencionado consiguiera algunas de nuestras contraseñas para acceder a ciertos sitios web.
Entonces, ¿son las “cookies” algo malo? No, siempre y cuando sigamos a rajatabla unas sencillas normas de comportamiento cuando navegamos. La primera es la de utilizar un navegador que incluye medidas de control sobre las “cookies”, como Netscape 6, Konqueror o Galeón. En segundo lugar, debemos configurar el navegador para que nos pregunte cada vez que nos quieren colocar una “cookie” y decidir de forma definitiva en cada caso. De este modo, bloquearemos selectivamente aquellos sitios web que no sean de nuestra confianza. Tercero, no debemos aceptar cookies que vengan de una dirección web diferente a la que estamos visitando si no está claramente justificado ni aquellos que incluyan una referencia a conceptos no aceptables por el usuario, como publicidad o sexo, en su dirección. Y por último, debemos decirle a nuestro navegador que no permita la consulta de “cookies” generadas por un servidor por parte de otros sitios web.
Si seguimos estas reglas y consultamos de vez en cuando las “cookies” almacenadas por si se nos ha colado algo que no queremos, podremos disfrutar de todo lo bueno que nos ofrece la Web sin tener que sufrir con buena parte de la “basura” que también hay.
¿A quién no le gusta un buena “galletita”? Hasta la semana que viene.
Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 40 (2ª época) el 9 de septiembre de 2002.