SCO contra IBM: una demanda desesperada

En los últimos días hemos asistido a un hecho impensable en la comunidad Linux: el ataque de una importante marca (SCO) a nuestro sistema operativo favorito, derivado de las quejas presentadas ante un tribunal de EEUU contra IBM por utilización indebida de la propiedad intelectual relacionada con UNIX y que obra en poder de SCO. Entre los párrafos del documento de demanda, destacan las razones según las cuales los desarrolladores del núcleo de Linux son responsables de semejante “felonía”: según SCO, Linux no habría llegado tan lejos en sus posibilidades sin contar con código fuente de UNIX (no demostrado), con documentación sobre la arquitectura de UNIX (libremente disponible a lo largo de las últimas décadas, sobre todo gracias a las variantes libres BSD de UNIX), y con el apoyo de IBM, que también habría provisto de material clasificado a la comunidad Linux (aún por demostrar). Incluso acusan a los programadores de Linux de haber tenido acceso a hardware de alto nivel y a financiación de apoyo a sus trabajos, de nuevo por culpa de IBM. ¿Desde cuando esto último es un delito?

Por ello, las quejas de SCO (antes Caldera y actual miembro de UnitedLinux) se nos antojan disparatadas, llegandose a la conclusión tras leer el documento de que SCO considera que si IBM no se huebiera introducido en el mercado Linux, sus productos aún se estarían vendiendo bien y no habría perdido a su vez tanto mercado. Es decir, se trata de una pataleta desesperada por salvar a la empresa, que no se encuentra en su mejor momento en la actualidad. Según una descriptiva analogía de ciertos analistas del sector, SCO parece considerar que la mejor línea de acción es la del equivalente empresarial a un suicida que ha decidido asesinar a todos los que están a su alrededor antes de quitarse la vida, intentando llevarse a la comunidad Linux con ellos por el desagüe.

¿Y qué ocurre con sus socios de UnitedLinux? No creemos que a SuSE y compañia les haga mucha gracia una “traición” de este calibre, en la que SCO ataca al producto base de sus negocios y sin el cual probablemente tendrían que cerrar sus puertas en poco tiempo. Nos apena pensar que una idea tan interesante como UnitedLinux valga ahora mismo tan poco por culpa del egoismo de SCO.

Esperaremos a ver cómo se va resolviendo esta excéntrica situación y que los responsables de evaluar esta demanda tengan mejor criterio que los gestores de SCO, que en vez de trabajar para construir prefieren dedicarse a destruir directamente, pensando quizás que así van a quedarse solos en el mercado UNIX. Por desgracia para ellos, el movimiento del Software Libre es demasiado fuerte (ya que depende de la voluntad de los individuos que lo forman) como para verse críticamente afectados por esta, sin duda, mala acción.

Hasta la semana que viene.


Editorial publicada originalmente en el Boletín de Noticias Linux nº 63 (2ª época) el 12 de marzo de 2003.

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